Debería estar terrible y profundamente confundida, terrible y profundamente adolorida, terrible y profundamente enamorada. Pero lo único que hacía era - poco terrible y poco profundamente - desabrigarse, para que el frío le atravesara el cuerpo y pudiera sentir algo más que vacío.
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Despertó sin apuro, despertó como rugiendo, tanta barbarie sucediendo dentro y fuera todo estaba prohibido. Al primer sonido del tambor recordó lo que era estar viva, porque el cuerpo se había dado cuenta de que le estaban dando permiso para explotar. Siempre le decía, calmate, ordenate, siempre le pedia a los rugidos que se esperasen. Que aguantaran. Y el cuerpo respondia, cadavérico, acostumbrado al ritmo mecánico de la cotidianidad. Pero ahora sonaba el tambor. Sonaba y entonces se soltaba para no seguir ahogándose, y el diluvio que era su ovalado cuerpo se tensaba y se liberaba dejando escapar resoplidos de placer. Para eso estaba hecho, para eso estaba su cuerpo...no para respirar y envejecer sin ser usado, no para fruncir el ceño y arrugarse absorbiendo letras. No. Su cuerpo estaba hecho para bailar. Me gustaría haber escrito todo. Me gustaría tener el recuerdo agridulce de esos días, inmortalizado, para poder volver a sentir un poquito como lo hacía en esa época. Recuperar la i...
Villa Grimaldi
“Del olvido siempre gris” Mario Benedetti Los cautos vencedores no morirán de contrición precoz a medianoche marcan y celebran el palmo conquistado a la memoria y los ex centinelas vigilan como siempre el horizonte donde apenas transcurren barquitos y delfines ¿dónde empezó la trampa? ¿en los adioses? ¿en las bienvenidas? en la feria se venden los perdones son de segunda mano y tan usados que se les ve la sangre en las hilachas los cautos vencedores cumplen su vida familiar sin ruido aunque en la esquina vibren los calambres del viento y sin embargo en el desván de alarmas están aún las claves de los cuerpos y otros juguetes rotos en tanto los vencidos emergen de su canon de rencores hilvanan ritos como perlas inauguran orfeones de silencio y empiezan a cavar criptas de fango donde salvar la última y precaria felicidad posible pero allá arriba otros olvidan ásperamente olvidan el olor de la muerte y confían / a...
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