Debería estar terrible y profundamente confundida, terrible y profundamente adolorida, terrible y profundamente enamorada. Pero lo único que hacía era - poco terrible y poco profundamente - desabrigarse, para que el frío le atravesara el cuerpo y pudiera sentir algo más que vacío.
Villa Grimaldi
“Del olvido siempre gris” Mario Benedetti Los cautos vencedores no morirán de contrición precoz a medianoche marcan y celebran el palmo conquistado a la memoria y los ex centinelas vigilan como siempre el horizonte donde apenas transcurren barquitos y delfines ¿dónde empezó la trampa? ¿en los adioses? ¿en las bienvenidas? en la feria se venden los perdones son de segunda mano y tan usados que se les ve la sangre en las hilachas los cautos vencedores cumplen su vida familiar sin ruido aunque en la esquina vibren los calambres del viento y sin embargo en el desván de alarmas están aún las claves de los cuerpos y otros juguetes rotos en tanto los vencidos emergen de su canon de rencores hilvanan ritos como perlas inauguran orfeones de silencio y empiezan a cavar criptas de fango donde salvar la última y precaria felicidad posible pero allá arriba otros olvidan ásperamente olvidan el olor de la muerte y confían / a...
un guatero con uñas, la solución a los dos problemas, el amoroso y el térmico
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