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Debería estar terrible y profundamente confundida, terrible y profundamente adolorida, terrible y profundamente enamorada. Pero lo único que hacía era - poco terrible y poco profundamente - desabrigarse, para que el frío le atravesara el cuerpo y pudiera sentir algo más que vacío.

Villa Grimaldi

“Del olvido siempre gris” Mario Benedetti Los cautos vencedores no morirán de contrición precoz a medianoche marcan y celebran el palmo conquistado a la memoria y los ex centinelas vigilan como siempre el horizonte donde apenas transcurren barquitos y delfines ¿dónde empezó la trampa? ¿en los adioses? ¿en las bienvenidas? en la feria se venden los perdones son de segunda mano y tan usados que se les ve la sangre en las hilachas los cautos vencedores cumplen su vida familiar sin ruido aunque en la esquina vibren los calambres del viento y sin embargo en el desván de alarmas están aún las claves de los cuerpos y otros juguetes rotos en tanto los vencidos emergen de su canon de rencores hilvanan ritos como perlas inauguran orfeones de silencio y empiezan a cavar criptas de fango donde salvar la última y precaria felicidad posible pero allá arriba otros olvidan ásperamente olvidan el olor de la muerte y confían / a...

Museo de la memoria

Iba al museo de la memoria sin esperar nada. Imaginaba que era un lugar vacío, sin vida, un saludo a la bandera. Y algo de eso tiene. Algo de inerte tienen las paredes grises, los dibujos de las escaleras. Pero no es solo eso… me sorprendió, me sorprendió para bien. Será posible quizá, que sin importar el carácter que hayan querido darle a los homenajes, sin importar cuánto hayan querido recubrir, refigurar o transformar lo sucedido; será posible que la derrota tenga voz propia y tenga fuerza aún cuando la superficie no diga lo mismo. Como si las cartas, los testimonios, el dolor y la rabia le hablasen directamente al público, colándose por los muros y las pantallas de televisión para internarse directamente en los sentidos, creando una experiencia espeluznante.   Pienso ahora en el juego como una muy buena explicación - algo sencilla y arbitraria tal vez - para lo que me sucedió. Jugar no como banalmente se traduce, si no jugar como experiencia lúdica, didáctica, natural. Jug...
No sé para que existe el otoño. No sé para que existen las horas amarillas de los árboles, su llanto apagado, su  lamento silencioso. No sé para que existen si no conmueven a nadie. Pierde su sentido la realidad cuando no hay nadie para escucharla, cuando nadie tiene tiempo para oírse en ella.   Yo le diría al otoño que no desaparezca. Le pediría, cono la misma intensidad con que me perfora los sentidos año tras año, que lo necesito, que no hay estación que se le compare. Le diría que si no le retribuí su entrega devota, si no le agradecí lo suficiente, que me arrepiento, me arrepiento porque se nos va a ir la vida entre computadores y celulares y yo no quiero olvidarme todavía del grisáceo verdor que remece. Le diría que su paisaje melancólico me interpela hasta en lo mas hondo de mis huesos, y que entre el aire enturbiado y los tacones de aguja reconozco su ritmo, su melodía, su inequívoco registro. Le diría: reconozco tu llamada con sabor a guitarra y piano, a lluvia ...

Pablo que estás en los cielos...

‎El realismo popular se produce concretamente incorporando a la poesía el alarido sensacional de la Población Callampa, el gesto de fuego de la subalimentación y el hambre flagrante que pisotea y desintegra la nacionalidad, la patada vil del Gran Capital imperialista en toda la cara de Chile; y aquello lo vengo haciendo ha cuarenta años, tropezándome, estrellándome,superándome o equivoc ándome y rectificándome, pero lo vengo haciendo en veintisiete libros; dar lenguaje admonitorio a la multitud, cantando sus problemas, forjando y tallando el vocabulario con lo humano social del existir cutodiano, en lo épico coutidiano, y en lo público cuotidiano y lo heroico de lo trágico cuotidiano, llevando el estilo de América la discusión dramatizada del cobre de Chile, y del salitre, del oro, del carbón, del yodo, del bórax, la plata y el petróleo, el uranio, el manganeso, y el molibdeno, la erosión territorial de la Républica, el potencial pesquero, maderero, minero, agropecuario y vitivinícola,...
Lo recordaba con su chaqueta de cuero, arrugada.  Lo recordaba envejecido y cansado. Lo recordaba con sus ojeras crónicas, esas ojeras que no combinaban con sus dos ojos incendiados. Lo recordaba con el ceño fruncido, el caminar apurado, la pera alzada. Lo recordaba con su voz aguda, siempre impasible, siempre decidida. Tomó un día el camino equivocado. Se dirigió, con los pasos chuecos, hacia él, hacia el destino de la pasión, del deseo, del dolor,el destino inentendible, inevitable, incontrolable. Hacia el destino traidor que no respetaba nada, que no cuidaba a nadie. Pero... no era posible esperar otra cosa. Que es el destino sino incertidumbre, que es el destino sino sorpresa. Que es el destino. Qué es...
Alguna vez fui hombre, te dicen y su sonrisa quiere decir que es verdad Alguna vez fui hombre casi tienen lágrimas de hombre Alguna vez fui hombre te dicen entonces te ven y se confuden